Lámparas
Las lámparas o bombillas transforman la energía eléctrica en energía luminosa o lumínica.
En las bombillas incandescentes sólo entre el 15% y el 25% de la energía eléctrica se transforma en luz, el resto se pierde en forma de calor.
Si nos fijamos, vemos que la parte que se ilumina es un conductor muy fino, el filamento.
Al estrecharse el conductor, los electrones chocan más a menudo con los átomos del filamento, con lo que este se calienta a más de 3000ºC. A estas temperaturas, la mayoría de los metales se funden. Por eso se utiliza tugsteno (Tg), ya que su punto de fusión es de 3200ºC.
En las bombillas denominadas de bajo consumo o CFL (Compact Fluorescent Lamp – Lámpara Fluorescente Compacta), el rendimiento energético es mucho mayor.
Cuando enroscamos la lámpara CFL en un portalámpara (igual al que utilizan la mayoría de las lámparas incandescentes) y accionamos el interruptor de encendido, la corriente eléctrica alterna fluye hacia el balasto electrónico, donde un rectificador se encarga de convertirla en corriente directa y mejorar, a su vez, el factor de potencia de la lámpara. A continuación un circuito, se encarga de originar una corriente alterna con una frecuencia superior.
Desde el mismo momento en que los filamentos de una lámpara CFL se encienden, el calor que producen, ioniza el gas inerte que contiene el tubo en su interior, creando un puente de plasma entre los dos filamentos. A través de ese puente se origina un flujo de electrones, que proporcionan las condiciones necesarias para que el balasto electrónico genere una chispa y se encienda un arco eléctrico entre los dos filamentos. En este punto del proceso los filamentos se apagan y se convierten en dos electrodos, cuya misión será la de mantener el arco eléctrico durante todo el tiempo que permanezca encendida la lámpara. El arco eléctrico no es precisamente el que produce directamente la luz en estas lámparas, pero su existencia es fundamental para que se produzca ese fenómeno.
A partir de que los filamentos de la lámpara se apagan, la única misión del arco eléctrico será continuar y mantener el proceso de ionización del gas inerte. De esa forma los iones desprendidos del gas inerte al chocar contra los átomos del vapor de mercurio contenido también dentro de tubo, provocan que los electrones del mercurio se exciten y comiencen a emitir fotones de luz ultravioleta. Dichos fotones, cuya luz no es visible para el ojo humano, al salir despedidos chocan contra las paredes de cristal del tubo recubierto con la capa fluorescente. Este choque de fotones ultravioletas contra la capa fluorescente provoca que los átomos de fluor se exciten también y emitan fotones de luz blanca, que sí son visibles para el ojo humano, haciendo que la lámpara se encienda.
Aquí tenemos una infografía sobre las lamparas (o bombillas).
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